4 febrero, 2026

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El Málaga CF completa un mercado de invierno en blanco y obliga a confiar todo al bloque actual

El Málaga CF cerró el mercado de invierno sin incorporar a ningún futbolista, una situación que se repite por segundo año consecutivo y que ha generado inquietud entre la afición. Aunque desde fuera pueda parecer una decisión conservadora, la realidad es que el club se ha visto condicionado por una combinación de factores deportivos, económicos y estructurales que han limitado por completo su margen de maniobra.

El único movimiento oficial fue la bajada de ficha de Moussa Diarra al filial, una operación que liberó una licencia pero no el espacio suficiente para acometer una incorporación de garantías. La dirección deportiva, encabezada por Loren Juarros, sí valoró reforzar el lateral izquierdo, especialmente tras las lesiones de Víctor García y Dani Sánchez. Sin embargo, la idea quedó descartada antes del fin de semana, cuando el club viajó a Anduva con todos sus responsables presentes, dejando claro que no habría sorpresas de última hora.

Uno de los factores clave ha sido la postura del entrenador, Juanfran Funes. Según diversas informaciones, el técnico comunicó desde su primera reunión con Juarros que no deseaba nuevas incorporaciones. Consideraba que alterar el grupo podía romper la cohesión interna y que la irrupción de canteranos como Rafita cubría las necesidades inmediatas. La dirección deportiva llegó a proponer nombres tanto para el lateral izquierdo como para el centro de la defensa, pero Funes mantuvo su negativa y el club respetó su criterio.

A esta decisión técnica se sumó un problema estructural: la imposibilidad de generar salidas. Ningún jugador quiso abandonar la plantilla y el club tampoco presionó para forzar movimientos. Futbolistas como Haitam recibieron ofertas, pero tanto el club como el jugador entendieron que lo mejor era continuar juntos. En el caso de Moussa Diarra, su reciente lesión en Marbella frenó cualquier opción de salida. Sin bajas, no había espacio real para entradas.

El límite salarial también jugó un papel determinante. Según la información publicada por medios locales, el Málaga tenía prácticamente consumido su margen tras las rescisiones de Sangalli y Juan Hernández. La entidad no disponía de capacidad económica para inscribir a un refuerzo sin comprometer su estabilidad financiera, un aspecto especialmente sensible bajo la supervisión del administrador judicial.

Además, la planificación inicial ya venía condicionada por un número elevado de lesiones. Jugadores como Álex Pastor y Luismi Sánchez se sumaron a una lista que complicó la estructura de la plantilla y redujo la capacidad de maniobra de la dirección deportiva. Con un equipo corto, sin salidas y con el límite salarial al límite, el club se vio obligado a mantener el bloque actual.

El resultado final es un Málaga que afrontará la segunda vuelta con los mismos efectivos, confiando en la estabilidad del grupo y en la recuperación progresiva de lesionados. La decisión puede interpretarse como un acto de coherencia interna o como una oportunidad perdida, pero responde a una realidad: el club no tenía margen real para actuar.