13 junio, 2026

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Málaga CF asegura el playoff con un triunfo decisivo en Zaragoza

A 31 de agosto de 2026

El Málaga CF ya está en el playoff. No como un deseo, no como una posibilidad matemática, sino como un hecho consumado en una tarde que quedará grabada en la memoria reciente del malaguismo. En Zaragoza, en un Ibercaja Estadio convertido en un volcán de reproches hacia los suyos y en un santuario improvisado para los miles de desplazados blanquiazules, el equipo de Juanfran Funes cumplió con su misión: ganar, convencer y sellar el billete a la promoción de ascenso.

El Málaga llegó a la jornada 42 con la calculadora en el bolsillo, pero con una idea fija: sumar de tres para no depender de nadie. Y lo hizo con autoridad, con un 0-2 que refleja solo una parte de la superioridad mostrada. El doblete de Chupete, que ya vive instalado en un estado de gracia permanente, certificó una victoria que coloca a los boquerones cuartos con 73 puntos y los empareja en semifinales del playoff con la UD Las Palmas, con vuelta en una Rosaleda que promete ser un hervidero.

La tarde comenzó con un once sin reservas. Funes no se guardó nada, ni siquiera a Diego Murillo, que llegaba entre algodones tras su esguince ante el Racing. El Málaga formó con Alfonso Herrero; Puga, Murillo, Einar, Rafita; Izan Merino, Dani Lorenzo, Dotor; Larrubia, Joaquín y Chupete. Una declaración de intenciones: ir a por el partido desde el primer segundo.

La primera parte fue un monólogo malaguista. Negra, como la segunda equipación, y negra también para un Zaragoza hundido, resignado y señalado por su propia afición tras consumar el descenso la semana anterior. El Málaga atacó por dentro, por fuera, por arriba y por abajo. Solo la falta de acierto evitó que el marcador se rompiera antes. Dotor, Larrubia, Joaquín… todos tuvieron su ocasión. Pero el gol, como tantas veces este año, llegó desde el instinto más puro: Chupete, minuto 33, rebañando un rechace como quien recoge lo que sabe que es suyo. El 23º de su temporada. Una barbaridad.

El descanso llegó entre pitos locales y cánticos visitantes. El contraste emocional era tan evidente que parecía que ambos equipos jugaban competiciones distintas.

El segundo tiempo mantuvo el mismo guion: dominio malaguista, impotencia maña y un partido que solo necesitaba un detalle para quedar sentenciado. Lo tuvo Niño, lo tuvo Rafita, pero el golpe definitivo llegó en el 75’. Niño provocó un penalti y Chupete, generoso en el gesto el gaditano, lo transformó con la frialdad de un veterano. Gol, doblete y pelea por el pichichi.

A partir de ahí, el partido se convirtió en un trámite. Rafa Rodríguez rozó el tercero, Ramón y Víctor García entraron para asegurar piernas frescas y evitar riesgos, y el Málaga dejó correr el reloj con la serenidad de quien sabe que el trabajo está hecho.

Cuando el árbitro señaló el final, el Málaga CF no solo había ganado un partido: había ganado un lugar en la historia reciente del club. 73 puntos, cuarta plaza y un playoff que empieza en Canarias y termina en casa. Martiricos volverá a vivir una noche grande, de esas que hacen temblar los cimientos y aceleran el pulso.

El sueño ya no es un sueño. El Málaga está en el playoff. Y llega preparado.