A 20 de julio de 2026
El Granada CF atraviesa un verano en el que el silencio ha pesado más que cualquier comunicado. La pretemporada avanzaba sin fichajes, sin certezas y con la sensación de que todo estaba detenido a la espera de un anuncio que nunca llegaba. Sin embargo, en los últimos días el club ha empezado a emitir señales que, sin ser definitivas, sí permiten pensar que el bloqueo institucional y deportivo comienza a romperse. No han llegado grandes titulares, pero sí movimientos que han cambiado el ánimo: un fichaje que desbloquea la planificación, un amistoso que revela las carencias reales del equipo y la aparición pública de los futuros propietarios, que ya observan de cerca lo que será su nuevo proyecto.
El primer gesto fue la incorporación de Raúl Lizoain, un movimiento que ha servido para algo más que reforzar la portería. Con Luca Zidane aún de vacaciones tras su participación en el Mundial, el Granada no tenía un guardameta del primer equipo disponible. La llegada del canario, que ya trabaja con normalidad, ha supuesto el primer paso visible de actividad deportiva en semanas. Su presencia aporta experiencia, estabilidad y, sobre todo, la sensación de que la maquinaria del club vuelve a moverse.
El amistoso disputado en Málaga ante el Juventud de Torremolinos dejó al descubierto la realidad del equipo. El empate, firmado por el canterano Rayan Zinebi, fue secundario frente a la evidencia principal: Pacheta tuvo que recurrir a numerosos juveniles para completar las alineaciones. Algunos, como Maza, ofrecieron un rendimiento notable, pero el diagnóstico es claro: el Granada necesita entre seis y diez refuerzos para poder competir con garantías cuando arranque la temporada.
La semana que afronta ahora el equipo será determinante para medir su evolución. El duelo ante el Neom Sports Club en Marbella permitirá seguir acumulando minutos y ajustar automatismos. El sábado, en Los Cármenes, el Trofeo Ciudad de Granada ofrecerá una prueba más exigente ante el Real Betis y, sobre todo, supondrá el reencuentro con una afición que espera señales claras de reconstrucción. Será el primer contacto del equipo con su público en un verano marcado por la incertidumbre.
La señal más contundente de todas llegó sin necesidad de comunicado oficial. En Málaga, durante el amistoso, varios miembros del futuro Consejo de Administración del Granada CF se mostraron públicamente en la grada. Entre ellos, Ignacio Beristain, llamado a liderar el club; Pedro Ribeiro, responsable del área deportiva; y los estadounidenses Andrew Decker y Jared Zirkes, figuras cercanas a Michael Schwimer, el futuro propietario. Su presencia confirma que la operación de venta está en su fase final y que el nuevo grupo inversor ya analiza de primera mano el estado del equipo que heredará.
El Granada CF sigue necesitando fichajes, certezas y una hoja de ruta definida. Pero por primera vez en semanas, el club transmite movimiento. No es la solución, pero sí un cambio de ritmo. En un verano tan delicado, cualquier gesto que rompa la quietud es un avance. Y el Granada, por fin, ha empezado a moverse.






Más historias
El Málaga C.F suma un exigente examen de verano frente al Al-Ittihad saudí
El Recreativo de Huelva ya esta inscrito como equipo de segunda RFEF
El Bollullos FC pasa a manos de un grupo inversor