El futbolista neerlandés lleva sin marcar más de un año en competición liguera, lo hizo por última vez en un gris partido del Valencia ante el Real Oviedo. Desde entonces, ha pasado por todos tipo de situaciones: desde indiscutido a totalmente relegado por el anterior entrenador. Aguirre le ha dado 45′ y 90′ minutos respectivamente, pero el jugador sigue sin dar de cara a portería, perdiendo la chispa que le caracteriza en el regate y, en muchos encuentros, muy lejos de las zonas de contacto con balón.
Una sequía interminable
Desde aquel partido ante el Oviedo, Danjuma no ha vuelto a ser el mismo de cara a portería. Sí ha mantenido en parte el regate que le caracteriza pero las prestaciones del futbolista han ido bajando como la espuma, al punto de tener partidos donde su aporte fue totalmente nulo.
El jugador se ha convertido en un hombre «de chispazos» desde hace tiempo. Posiblemente el mal hacer en los clubes por los que ha pasado y las situaciones que ha vivido dentro de estos, le han ido apagando. Empezando muy bien en Valencia aunque cayéndose posteriormente, una caída que llega a día de hoy donde de la electricidad y el golpeo a portería no queda nada.
Un año ha acontecido desde el último gol, ese septiembre de 2025. El futbolista hoy se encuentra sin haber estrenado siquiera su casillero de asistencias, datando la última del mes de abril.
Ha completado 13 regates esta temporada aunque al Valencia eso como tal aportarle, le aporta poco. Fue fichado a fin de dar un salto y ver si podía verse un poco del futbolista que pudo ser un día en Villarreal y Países Bajos pero, a día de hoy y por mucho que los entrenadores le hayan dado cuerda de sobra en forma de continuidad, el jugador solamente ha tirado 5 veces entre los tres palos. Quedando más en la retina esos balones que ha llegado a enviar lejos de la portería, habiéndose quedado con Aguirre con 0 tiros a portería en los dos duelos que lleva dirigido el técnico mexicano al Valencia.
Delantero, extremo…
Las necesidades del Valencia llevan a muchos futbolistas a tener que partir en posiciones que no acaban de ser las suyas. El hombre por excelencia en dicha circunstancia no es otro que Pepelu, jugador que ha partido como central o incrustado entre estos y que fue lo más vistoso del Valencia durante su etapa en la posición. Danjuma también ha tenido que padecer estas necesidades del Valencia de intentar ocupar esos huecos que la mala gestión de mercado, han acabado por realizar.
El neerlandés, además de partir desde la banda se ha puesto como delantero en muchas ocasiones a fin de intentar buscar esa rotura al espacio que a un futbolista de sus cualidades en carrera podría caracterizar. Las incapacidades ofensivas en las figuras de ataque valencianistas han llevado al «7» ahí, donde tampoco ha rendido, creando un «boquete» puesto que al jugador le está costando tanto esas facultades que anteriormente poseía (futbol más explosivo) como aquellas que debe poseer un delantero centro al uso, jugar de espaldas y hacer adelantar líneas. Que cuando al neerlandés le han puesto en dicha demarcación, más bien no ha enseñado, sobre todo la segunda, dado que no es la posición desde la cual tiende a partir o explota sus posibilidades.
Lo que ha acabado siendo, que el jugador lleva 31 partidos desde aquel septiembre intercalando sitios pero sin llegar a buen puerto sus jugadas. Corberán ya le sentó y Aguirre parece que confía en su figura, como en la de la mayoría de jugadores experimentados que posee el Valencia, por delante de jugadores jóvenes como el mismo Sato, que dejó un buen hacer a inicios de temporada pero ya suma 4 partidos sin pisar el terreno de juego.
Sin toques de atención, con necesidad de paso adelante
Danjuma ya quedó cerca de marcar ante el Athletic, lo ha reforzado como bien ha pasado con Hugo Duro en cuanto a Javier Aguirre, que parece tener a sus «favoritos» en el vestuario desde que fue nombrado como entrenador. El técnico lo ha dejado claro: para él los veteranos son los que deben salvar al club en estos momentos de incertidumbre.
Sus plantillas siempre han estado marcadas por la experiencia. Desde el Espanyol al Mallorca, consiguiendo buenos resultados con dicho último, los bloques han sido bajos y las edades altas. Funcionando ello y no haciendo cambiar su plan -mismamente en el Mundial, Gilberto Mora tuvo un rol discreto-. Ello, a esta plantilla del Valencia está por ver cómo le sentará a la larga, a la corta se ha visto: partidos calcados a los de Corberán, poca ansia de querer llevar el control y la misma sequía de calidad de siempre.
Aún con ello, las flores del entrenador, los futbolistas se las llevan y el entrenador les tiene contentos sabiendo que un paso en falso, puede llevar al runrún que en Valencia tan famoso es entre jugadores-entrenador.
Pero, a pesar del «buen rollo» el Valencia no deja de ir decimonoveno a pesar que Aguirre diga «que en mala dirección no se va». De mientras y para el fin de semana, Duro parece que será titular y Danjuma también, ante un viejo conocido con el que tuvo sus encontronazos, el Villarreal. Quién sabe si el destino es caprichoso y el jugador sale ese día como si se le acabase el mundo de cara a romper con la que es su racha más longeva en cuanto a no marcar goles.






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