El conjunto de Mestalla está «pobre» en muchas posiciones y carente de jugadores diferenciales que consigan auparle a algo más que aquello a lo que ha estado condenado durante este inicio de temporada. Ni en la zaga ni tampoco en la delantera o los extremos, el Valencia está viviendo su mejor vida. Quedando señalada una gestión de mercado que volvió a ser mala como el primer mercado que hizo Ron Gourlay (que ya no forma parte de dicha directiva pero ha dejado «una herencia» negativa)
Fichajes «que salen caros»
El Valencia gastó una cifra que rondó los 10 millones de euros en el pasado mercado estival. Más concretamente en las figuras de Ryunosuke Sato y Arnau Martínez, dos futbolistas que a día de hoy, cuentan relativamente más bien poco para los entrenadores que han pasado por el conjunto de Mestalla en lo que va de temporada.
El lateral de Premià de Mar ha sido totalmente engullido por Pablo Maffeo en el lateral diestro. El más que correcto rendimiento del hispano-argentino ha desplazado a Martínez a solamente contar con 246 minutos hasta la fecha. De los cuales, no ha podido enseñar un mínimo de aquello que se pagó por él, cercano a los 6. Aún con las dificultades del equipo en la zona defensiva, tampoco se ha contado con el catalán como central. Tampoco dandole minutos Aguirre, nuevo en el banquillo del conjunto ché, en el primer encuentro ante el Racing.
Un fichaje que ha salido caro al Valencia en lo monetario y que está costándole en lo futbolístico. Donde parece que otros huecos eran más imprescindibles de cubrir.
Sato, por su cuenta, no ve titularidad desde hace un mes. Con Corberán el jugador fue de más a mucho menos, al punto de no sumar minutos en los dos últimos encuentros del entrenador. Con Aguirre, no ha cambiado la situación: 0 minutos en Santander y confianza en otros futbolistas fuera de posición, incluso señalados por mal hacer en cuanto a rendimiento (Danjuma) por delante de él. Viviendo una situación parecida tanto a Arnau como a otros nombres como el propio Aliou Dieng el cual, ha sido fulminantemente descartado por el propio Valencia dado el rendimiento. Siendo 3 de los 6 fichajes que hizo el club en verano, lo cual, pone en entredicho el estudio de plantilla y contenido mercantil.
Sufriendo donde no se fichó
Como en la primera al completo de Gourlay y Corberán, el Valencia acabó con varias posiciones por reforzar y eso privó al club de un rendimiento mejor del que llegó a tener el año pasado. Esta temporada ha sucedido lo mismo, más grave todavía sabiendo que el último día del mercado estival, el conjunto de Mestalla tenía sus puertas de la oficina cerradas y la luz apagada.
Ni en defensa (más que Justin de Haas el cual también ha quedado bastante en entredicho su rendimiento), ni en ataque (delanteros y extremos), el conjunto valencianista realizó fichajes que cubriesen un poco aquello que faltó la temporada anterior. En resumidas cuentas, ignorar aquello en lo que se fallaba por el simple hecho de no trabajar más horas el mercado. No movimientos que le han costado tener una falta de gol asfixiante y clarividencia y llegada desde los costados.
Porque ni en la punta del ataque ni nombres como el del propio Sato, Elliott (llegado a última hora) o Danjuma (Rioja se encuentra lesionado), han conseguido paliar las necesidades y carencias del club. Que sabía más que de sobra de ello y no quiso ponerle fin. Además, en la delantera, ninguno de los futbolistas que la ocupa, ha conseguido marcar todavía, lo que abre más si cabe el mal hacer de la ventana estival.
Al perfil atacante se suma una defensa donde el Valencia ya es el 4 equipo más goleado del curso. 15 goles donde la poca contundencia y el miedo (sistema de 5 donde el Valencia se tira atrás, instaurado e inamovible). Hablando así de la falta de un futbolista jerarca en dicha parcela ante el mal rendimiento y la poca escasez de futbolistas en dicho perfil. Que el Valencia tampoco solucionó en la ventana de verano cuando lo sabía.
No volver al «fichar por fichar»
En resumidas cuentas, al Valencia le faltan piezas indiscutibles (delantero que juegue con su cuerpo y dé goles, extremos con llegada, central de importancia) y que el club decidió no fichar por la poca gana de querer invertir, más aún con la política de no gastar en futbolistas veteranos que hasta hace muy poco (hasta Guido, reinaba en Valencia dada las exigencias que estos costaban en salario y búsqueda de proyectos). Ahora con Braulio Vázquez el asunto ha cambiado drásticamente, al punto que no se acude al mercado de libres para firmar nombres «desesperados»
El director busca «empezar de nuevo» a partir de invierno y verano, conociendo ya las necesidades que posee el club y, sobre todo, con los ojos en el mercado veraniego donde se sabrá quién va a ser el técnico de cara la próxima temporada y aquello que buscará en cuanto a perfiles.
La incógnita, eso sí, recae en todas las ganas que pueda llegar a tener o no la propiedad de club de cara a una inversión en lo que será la antesala del Nou Mestalla. Teniendo que rectificar y desmontar un Valencia mal gestionado por los antecesores a Braulio que han dejado una escenario que realmente complicado entre apuestas por futbolistas desconocidos, jugadores jóvenes por explotar, falta de nombres en posiciones clave y un equipo debió sufrir una limpieza en verano que nunca llegó.




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