A 2 de marzo de 2026
El Nuevo Arcángel fue escenario este martes de una noche para olvidar para el Córdoba CF, que encajó una severa derrota ante el FC Andorra por 1-4 y suma ya tres semanas consecutivas sin conocer la victoria. El conjunto tricolor, necesitado de puntos para alejarse de los puestos de peligro clasificatorio, ofreció una exhibición de fútbol colectivo que dejó en evidencia las carencias del equipo de Iván Ania.
El técnico cordobés realizó un único retoque en su once inicial respecto a los últimos partidos: la entrada de Vilarrasa en el lateral izquierdo en detrimento de Diego Bri, quien había ocupado esa posición de manera circunstancial. Por su parte, Carles Manso apostó por Carrique en el lateral en el once visitante.
El Andorra no tardó en encontrar la fórmula para dañar a los locales: balones al espacio a la espalda de la defensa cordobesa. Así llegó el primer tanto, obra de Lautaro, quien se desmarcó con inteligencia, ganó la carrera a los defensas y batió con cruce a Iker Álvarez. El Córdoba intentó responder, y Owono tuvo que intervenir para despejar un disparo de Jacobo a la salida de un libre directo, pero el golpe fue demasiado pronto para que los locales pudieran recomponerse.
Apenas unos minutos después, Josep Cerdà aprovechó un cambio de orientación para aparecer por el lado izquierdo y fusilar de nuevo a Iker Álvarez. El 0-2 antes del ecuador de la primera parte encendió todas las alarmas en la grada, que comenzó a expresar su descontento con silbidos. Y si dos golpes ya eran demoledores, el Andorra añadió un tercero antes del descanso: Minsu anotó el 0-3 tras una nueva combinación visitante de libro, dejando a los cordobeses sin argumentos ni respuestas.
El descanso llegó con un marcador inapelable de 0-3 y la sensación de que el Andorra había encontrado el antídoto perfecto contra el equipo local: presión alta, posesión ordenada y una efectividad quirúrgica de cara a gol. Tres llegadas, tres tantos.
La segunda parte prometía un Córdoba lanzado al ataque, y así fue en sus primeros compases. Sin embargo, el conjunto tricolor supo gestionar los espacios y estuvo cerca de ampliar la ventaja en varias ocasiones, con Owono realizando una doble parada providencial que evitó males mayores para los locales. Pese al mayor ímpetu del Córdoba, el Andorra sentenció definitivamente el encuentro en el minuto 74 con el cuarto gol, que provocó la marcha masiva de aficionados del estadio.
El 1-4 definitivo llegó en el minuto 88 con el tanto del honor de Adilson Mendes, que al menos evitó el cero local en el marcador. Fue un consuelo escaso para una afición que al final del partido no dudó en mostrar su enfado con una sonora pitada, mientras algunos jugadores se acercaron a dialogar con los seguidores más inconformistas.
Los números del partido reflejaron la superioridad andorrana: 12 disparos del Andorra frente a los 9 del Córdoba, y una posesión del 57,9% para los locales que, sin embargo, no se tradujo en peligro real. La eficacia visitante frente a la imprecisión cordobesa en el último tercio lo dijeron todo.
Una derrota que duele, que preocupa y que obliga al Córdoba CF a reaccionar de manera urgente si no quiere verse complicado en la tabla. Tres semanas sin ganar, cuatro goles encajados en casa y una afición que empieza a perder la paciencia. La crisis, aunque aún salvable, llama cada vez más fuerte a la puerta de El Arcángel.






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