A 10 de agosto de 2026
El verano del Málaga CF estaba diseñado para ser un ejercicio de calma: ajustes puntuales, continuidad para el bloque del ascenso y una planificación sin sobresaltos. Sin embargo, la realidad competitiva ha irrumpido con fuerza y ha obligado a Loren Juarros y Juanfran Funes a reescribir el guion. Las lesiones heredadas, los contratiempos físicos en plena pretemporada y las señales preocupantes que han dejado los amistosos han distorsionado por completo la hoja de ruta del club.
El Málaga afronta el regreso a Primera con un grupo que arrastra cicatrices del curso anterior. Futbolistas como Álex Pastor, Murillo, Juanpe o Einar Galilea continúan en procesos de recuperación o adaptación, cada uno con sus propios matices. A ellos se suman los casos de Haitam, Moussa Diarra y Ramón, jugadores que alternan avances con retrocesos y que obligan al cuerpo técnico a medir cada carga de trabajo. La pretemporada, lejos de aliviar, ha profundizado la preocupación: en Ceuta, Fernando Calero y Carlos Dotor tuvieron que retirarse con molestias, encendiendo todas las alarmas en Martiricos.
El club había previsto un mercado sin grandes movimientos, confiando en que la base del ascenso sería suficiente para competir en la élite con algunos retoques. Pero los problemas físicos han cambiado la perspectiva. La dirección deportiva ya no descarta salidas importantes en agosto para abrir hueco a nuevas incorporaciones, empezando por la necesidad urgente de reforzar la defensa. La acumulación de lesiones en la zaga —Murillo, Pastor, Moussa, las dudas sobre Galilea— ha obligado al Málaga a acelerar la búsqueda de un central, especialmente uno zurdo, un perfil que el cuerpo técnico considera imprescindible para equilibrar la línea defensiva.
Los amistosos han añadido presión. El equipo ha mostrado fragilidad defensiva, desconexiones a balón parado y falta de control en tramos clave de los partidos. La derrota ante el Ceuta no preocupa por el marcador, sino por las sensaciones: un Málaga superado, sin ritmo y con problemas para sostener la intensidad. Funes, que afronta su primera pretemporada al frente del equipo, ha advertido que estos partidos servirán para “tomar decisiones”, un mensaje que en el club se interpreta como un aviso directo a quienes no están respondiendo al nivel exigido.
En paralelo, la planificación económica también se mueve. Borja Vivas confirmó que el Ayuntamiento incrementará en un 50% la aportación al Málaga CF, hasta los 1,5 millones de euros, una ayuda que llega en un momento clave y que permitirá al club maniobrar con algo más de margen en el mercado. El Unicaja recibirá un millón, manteniendo la línea de apoyo institucional a los dos grandes referentes deportivos de la ciudad.
El Málaga entra así en un tramo decisivo del verano: amistosos exigentes, jugadores entre algodones, decisiones pendientes y un mercado que ya no admite pausas. Lo que iba a ser una remodelación tranquila se ha convertido en una carrera contrarreloj para llegar al debut liguero con una plantilla competitiva y, sobre todo, físicamente disponible. La planificación inicial ha quedado atrás; ahora manda la urgencia.






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