El futbolista brasileño volvió a sonreír tras una sequía asfixiante en cuanto a minutos. Desde el pasado 15 de septiembre, Endrick no contaba con minutos para José Mourinho, que le dio parte de la segunda mitad a fin de poder ayudar de cara a una remontada madridista que acabaría por consumarse. El carioca dio un gol de cabeza además de ganar 3 duelos. Tanto él como Espí aportaron lo que en muchas ocasiones, se le olvida dar a Mbappé: juego más allá de los goles.
Mbappé va primero
Lo de Endrick en Concha Espina no está siendo que digamos un cuento de hadas ni tampoco un camino de rosas. El jugador se ha tenido que topar con un transatlántico como Mbappé que, además de acabar focos en todos los sentidos, también ocupa la mayoría de los goles, llegando a cifras superiores a los 50 tantos que llevan a los técnicos a no dudar de él a pesar de sus carencias fuera del área o en la combinación y creación del juego.
Porque el internacional francés será un devorador de goles, aunque lejos de lo que son los tantos, otros futbolistas de la demarcación como el propio valenciano o el mismo brasileño le comen la tostada. Futbolistas que ralentizan el juego, mueven a los centrales, esos conceptos que realizaba antes un Mbappé más eléctrico el cual hoy, ese trabajo lo ha apartado para poder simplemente atender la llamada del gol (siendo 9 en 10 partidos pero cuestionado por esa «falta de ayudas al personal»)
Tanto Ancelotti, como Xabi como el propio Mourinho no están teniendo dudas en cuanto a quién debe ser su delantero, no otro que el francés y creando situaciones como la del propio Endrick, el cual no suma más de 42 partidos en las tres temporadas donde ha estado como blanco y el francés acaparando. Números que le han llevado a estar cedido en Francia donde mostró dicha capacidad de llegar a área, emplear su físico y marcar y que, quién sabe, pueda repetirse dicha formula de abandonar el club para seguir inflando números en forma de cedido.
Seguir la fórmula «Brahim Díaz»
Brahim Díaz es de esos jugadores que tuvo que esperar para poder tener continuidad en el Real Madrid, al punto de pasarse hasta 3 años en Milan donde consiguió 18 goles y 16 asistencias, además de ser parte de un Milan que volvería a levantar el Scudetto. Todo eso le valió para tener el rodaje que el Madrid no le dio aunque luego sí le recompensó siendo una pieza importante tanto en la rotación como partiendo desde la titularidad en muchos encuentros. Llegando a dar justo en la temporada en la que volvió de su «Erasmus» en Milan, 20 aportaciones de gol.
Endrick posee un contexto más que parecido al del jugador español: muchos futbolistas en su posición y la preferencia del técnico por darles minutos a estos, más experimentados. Endrick ya padeció este «Erasmus», en francia donde sus números fueron buenos con 16 aportaciones de gol. Haciéndose una vía de escape nuevamente para lo poco que le está empleando el entrenador portugués en lo que va de temporada (35 minutos disputados en todas las competiciones)
Brahim también ha padecido con Mourinho un bajón notorio en rendimiento. A pesar de ser un jugador «resolutivo» sobre todo hace dos temporadas y con continuidad el pasado año, este año no está corriendo con la misma suerte, aunque dicho sí tiene más complicado eso de volver a salir del conjunto blanco de una forma que no sea traspasado (edad y precio). Endrick, con 20 años solo, tiene la posibilidad más que sobre la mesa aunque, por lo menos, teniendo que esperar al invierno para decidir.
Los entrenadores se encaprichan
En Roma se dio a entender que tanto Espí como Endrick están más que de sobra listos para llevar la antorcha de ser el delantero titular del Madrid ante un Mbappé que lleva tiempo lejos de ser lo que en teoría se fichó -más allá de los goles, un delantero debe hacer por generar contenido en ataque-
Lo de Espí viene de hace tiempo, se ha desenvuelto como ese apagafuegos del conjunto blanco al que ha salvado en más de una ocasión en los minutos finales, siendo 3 goles los que ha dado, todos, de incumbencia. Endrick dio el empate de cabeza y realizó «juego físico» para desgastar a la Roma defensivamente. Esfuerzos que vienen repitiendo cuando tienen minutos y que Mourinho no ha acabado por darles la titularidad (más en el caso de Espí que ha jugado más)
Siendo aquí donde se ve que los entrenadores se encaprichan con sus estrellas. Siendo claro el caso de Mbappé que viene arrastrando este «tapón» que genera a los jugadores que vienen de atrás y que posiblemente, tengan un gran porcentaje d merecimiento de cara a ser titular, acabando por acaparar el francés mucho y no dando posibilidades al entrenador a causa de esa repercusión que puede crear (no sería la primera vez que una estrella se revela en el conjunto blanco contras el entrenador por ser sacado de la ecuación, mírese Vinicius)
Finalizando como complicado que estos acaben por echar la puerta, dado el «encaprichamiento» del técnico. En tener con la panza llena a sus estrellas, estén mejor o peor en cuanto al rédito de generar juego. Un concepto que no solo le ha pasado a Mourinho, también a los respectivos entrenadores que han ido pasando por el banquillo del Bernabéu con Mbappé en el banquillo, teniendo un final… difícil.






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