A 2 de febrero de 2026
El Real Betis encara las últimas horas del mercado con la necesidad urgente de incorporar un delantero que pueda ofrecer rendimiento inmediato. La dirección deportiva trabaja bajo una presión evidente: el límite salarial está excedido, no quedan fichas disponibles y cualquier movimiento depende de que se produzca una salida en la primera plantilla. Aun así, en el club heliopolitano mantienen cierto optimismo y confían en poder cerrar una incorporación antes del cierre definitivo.
El club maneja varios nombres sobre la mesa, todos ellos con un perfil muy concreto. Se buscan delanteros comunitarios, capaces de adaptarse rápido y con hambre de recuperar protagonismo. No hay margen para experimentos ni apuestas a largo plazo. La prioridad es un jugador que llegue para sumar desde el primer día, incluso mediante una cesión con opción de compra si fuera necesario. Pero todo está condicionado por la situación de Cedric Bakambu.
La llegada de Álvaro Fidalgo, que será presentado este martes en la Ciudad Deportiva Luis del Sol, ha completado el cupo de fichas profesionales. El centrocampista, muy ilusionado con su fichaje, firma hasta 2030 y aterriza para reforzar la medular. Su incorporación, sin embargo, obliga al Betis a liberar una ficha si quiere inscribir a un nuevo delantero. Ni Ángel Ortiz ni Pablo García pueden ocupar ese espacio, por lo que la salida debe producirse entre los jugadores del primer equipo.
En ese escenario, Bakambu se ha convertido en la llave del mercado. El congoleño cuenta con ofertas de Genoa, Mallorca, Alavés y Oviedo, pero sigue sin tomar una decisión definitiva. Su deseo de permanecer en España, unido a su próxima paternidad y a la posibilidad de quedar libre en verano, complica la operación. El Betis le está dando todas las facilidades para que encuentre destino, consciente de que su salida desbloquearía la llegada del delantero que tanto necesita Pellegrini.
Mientras tanto, el nombre de Sergi Altimira vuelve a escena. Eintracht Frankfurt y RB Leipzig han sondeado su situación, igual que en mercados anteriores. El Betis lo tasa en 20 millones y, aunque no es la opción preferida, una venta del centrocampista también permitiría al club acudir al mercado si Bakambu no termina saliendo. La dirección deportiva mantiene abiertas todas las vías posibles.
En paralelo, se han producido movimientos secundarios. Daouda Traoré ha puesto rumbo al Bari tras romperse su cesión en el filial, sin penalización económica para el Betis. También ha quedado descartado el fichaje de Gabrielle Biancheri, después de que el Manchester United rechazara la propuesta verdiblanca. Por su parte, Ricardo Rodríguez y Chimy Ávila no saldrán bajo ningún concepto, mientras que el filial también busca refuerzos para afrontar la segunda mitad de la temporada.
A pesar de las dificultades, en el club verdiblanco no pierden la esperanza. La dirección deportiva tiene clara la alternativa para la delantera y está preparada para actuar en cuanto se produzca la salida necesaria. El reloj avanza y el margen se estrecha, pero el Betis confía en que el mercado aún le permita un último movimiento decisivo.






Más historias
Pellegrini confirma el regreso de Isco tras el parón: el Betis recupera a su mago
Antony aclara su gesto en el derbi: “Fue frustración, nunca contra la afición del Betis”
LaLiga actualiza los límites salariales: el Betis cae 3,8 millones y el Sevilla evita ser el último