A 21 de abril de 2026
El Betis encontró en Montilivi el punto exacto entre sufrimiento y carácter para firmar una victoria que vale oro, una noche en la que el equipo de Pellegrini rompió una racha de siete jornadas sin ganar y se afianzó en la quinta plaza tras un duelo vibrante, lleno de giros y decidido en los instantes finales. El Girona, valiente y vertical, llevó al límite a un Betis que supo resistir cuando más quemaba el balón.
El partido comenzó con un golpe directo al mentón verdiblanco. En el minuto 6, Tsygankov adelantó al Girona tras una brillante acción de Echeverri, que dejó atrás a Bartra con una cinta eléctrica antes de que el ucraniano definiera raso y preciso. El Betis, que había avisado antes con llegadas sin remate, volvió a mostrar esa fragilidad inicial que tanto le ha penalizado esta temporada.
Pero la reacción no tardó. Tras varios minutos de dominio estéril, en el minuto 23 apareció Marc Roca para firmar un golazo: control con el pecho, recorte elegante y disparo ajustado imposible para Gazzaniga. Un tanto que llegó en el peor momento del Betis, cuando el Girona apretaba y el equipo de Pellegrini no encontraba profundidad. Ese 1-1 devolvió el pulso a los verdiblancos y equilibró un encuentro que se marchó al descanso con justicia.
La segunda parte arrancó con cambios decisivos. Pellegrini movió el banquillo y dio entrada a Bakambu y Rodrigo Riquelme, que serían protagonistas más adelante. El Betis salió con más balón, pero el Girona respondió con verticalidad. El partido se rompió y los errores comenzaron a pesar. En el minuto 62, un fallo garrafal de Blind permitió a Bakambu robar y asistir a Abde, que definió con frialdad para el 1-2. El Betis golpeaba primero en la reanudación.
Montilivi, sin embargo, no tardó en rugir. En el minuto 65, Ruibal cometió un penalti claro sobre Joel Roca, y Ounahi empató en el 67 con un disparo a la escuadra ante el que Vallés, pese a adivinar la dirección, no pudo hacer nada. El 2-2 encendió el tramo final, con un Girona lanzado y un Betis obligado a resistir.
El partido entró entonces en un torbellino emocional. En el minuto 80, Rodrigo Riquelme culminó una jugada magistral nacida de un pase exterior de Isco, recién regresado tras su lesión. Abde recortó, frenó y asistió atrás para que el madrileño definiera con clase. El 2-3 devolvía la ventaja al Betis y desataba la locura en el banquillo.
Montilivi no se rindió. En el minuto 84, Reis marcó el que parecía el empate, pero el VAR anuló el gol por fuera de juego previo de Stuani. El Girona siguió empujando, con centros, balones colgados y un Betis cada vez más hundido en su área. En el 90+1, Vallés salvó al equipo con una intervención decisiva, y en el 90+3, Witsel vio cómo su acción quedaba invalidada por fuera de juego. El sufrimiento fue extremo hasta que, en el 90+5, el árbitro señaló el final.
El Betis sobrevivió, resistió y ganó, en un partido que puede marcar un punto de inflexión en su temporada. La entrada de Isco, el impacto de Riquelme, la pegada de Abde y la solidez final de Vallés sostuvieron a un equipo que necesitaba un triunfo así para respirar y creer.
Montilivi fue escenario de un duelo vibrante, lleno de alternativas, pero el Betis se llevó un botín que vale mucho más que tres puntos. Una victoria que salva la semana, rompe la mala racha y reafirma la quinta plaza en una noche de emociones fuertes y protagonistas decisivos.






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