26 abril, 2026

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C.D. Osasuna 2- Sevilla FC 1. Catena hunde al Sevilla en el 90+9 en El Sadar

A 26 de abril de 2026

El Sevilla FC volvió a vivir una tarde devastadora en El Sadar, cayendo en el último suspiro con un gol de Alejandro Catena en el 90’+9, un mazazo que refleja a la perfección la fragilidad competitiva del equipo. Ni el tanto de Neal Maupay en el 69’, ni los esfuerzos defensivos finales evitaron una derrota que agrava la situación clasificatoria y emocional de un Sevilla que no consigue sostener ventajas ni competir los minutos calientes.

El partido comenzó con un Sevilla que quiso mandar desde el balón. Durante los primeros diez minutos, el equipo de  García Plaza llegó a manejar más del 60 % de la posesión, moviendo el juego de lado a lado con Ruben Vargas, Isaac Romero y Oso tratando de estirar al bloque rojillo. Sin embargo, ese dominio territorial no se tradujo en ocasiones claras. La primera gran intervención del encuentro fue para Vlachodimos, que detuvo un disparo potente de Víctor Muñoz en el 39’, justo después de que Javi Galán rozara el gol con un tiro cruzado que salió por poco.

El Sevilla, pese a tener el balón, sufría cada vez que Osasuna aceleraba. Kike Salas, Carmona y Suazo se vieron obligados a multiplicarse en despejes, especialmente entre los minutos 30 y 45, cuando los navarros encadenaron centros, córners y segundas jugadas. Aun así, el equipo logró llegar al descanso con el marcador intacto, aunque con la sensación de que el partido se estaba inclinando peligrosamente.

La segunda parte arrancó con un Osasuna más agresivo, pero el Sevilla encontró oro en su primera llegada clara. En el minuto 69, tras una recuperación en campo rival, Djibril Sow filtró un pase vertical que rompió líneas y permitió que Lucien Agoumé pusiera un centro medido al corazón del área. Allí apareció Neal Maupay, que atacó el espacio entre central y lateral para conectar un cabezazo perfecto que puso el 0-1. Era un gol de delantero puro, de los que el Sevilla ha echado en falta durante toda la temporada.

Pero el equipo no supo gestionar la ventaja. Osasuna se volcó con todo y el Sevilla retrocedió hasta quedar encerrado. En el 80’, tras una jugada embarullada en el área, Raúl García cazó un balón suelto y soltó un zurdazo raso y ajustado que superó a Vlachodimos. Ese empate no solo encendió El Sadar: dejó al Sevilla temblando, sin capacidad de reacción y sin piernas para salir de su propio campo.

A partir de ahí, el partido se convirtió en un monólogo rojillo. Entre el 85’ y el 90’+9, el Sevilla apenas cruzó la línea del centro del campo. Suazo, que incluso tuvo que ser atendido por molestias, despejó varios balones críticos; Kike Salas sacó un remate de cabeza en el 90’+2 en  la misma  línea de gol , Carmona evitó un disparo claro en el 90’+3; y Vlachodimos sostuvo al equipo con una parada decisiva a Raúl García en el 90’+7. Pero la resistencia tenía fecha de caducidad.

La jugada final llegó en el 90’+9, tras un saque de banda ofensivo. Moi Gómez recibió, levantó la cabeza y puso un centro tenso al área. Alejandro Catena, que ya había avisado minutos antes, se elevó por encima de todos y conectó un cabezazo imparable que entró pegado al poste. El Sadar explotó. El Sevilla se desplomó. No había tiempo para más.

La derrota deja al Sevilla FC en una situación límite, en puestos de descenso. El equipo no solo pierde: se deshace en los minutos decisivos, encaja goles en acciones evitables y muestra una fragilidad emocional alarmante. La incapacidad para sostener ventajas, la falta de contundencia en su área y la desconexión física en los tramos finales explican por qué el equipo sigue atrapado en la zona baja.

El Sevilla se marcha de Pamplona con un golpe durísimo: cuando más necesitaba sumar, volvió a derrumbarse. Y lo hizo en el último segundo, ante un rival que simplemente creyó más y empujó más. La permanencia sigue siendo posible, pero cada jornada pesa más y cada error se paga con una factura más alta. El margen ya no existe.