17 mayo, 2026

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El Granada cede la victoria al Burgos en el minuto 90

Trigueros y Galdames disputan un balón durante el partido. / GRANADA CF

Un nuevo error grave de Astralaga provoca una nueva derrota (0-1) en un partido intrascendente para los rojiblancos

Nueva derrota para un Granada que, tras haber certificado la permanencia matemática en Segunda División, ha activado el mood vacacional. Los rojiblancos, tras perder la semana pasada en Córdoba con un solitario gol de Jacobo en el minuto 84, han vuelto a caer contra el Burgos en un partido que tenía aroma a empate, pero una garrafal pifia de Astralaga en el minuto 90 vuelve a dejar seco al equipo. En un partido marcado por un ritmo muy bajo de juego y la escasez de ocasiones durante casi la totalidad del encuentro, el partido se abrió de par en par en el último cuarto de hora y ambos equipos rozaron el ansiado gol. Sin embargo, un nuevo error individual le vuelve a costar puntos al conjunto dirigido por Pacheta sin mayores consecuencias por la cómoda posición de los nazaríes en el último mes de temporada.

El sosiego protagonizó los primeros minutos del duelo, extendiéndose durante la gran mayoría del transcurso del partido. El Granada, sin la motivación de luchar por un objetivo colectivo, mostró problemas en salida de balón desde el inicio, demasiado impreciso. Durante el inicio, el Burgos estaba mejor instalado sobre el verde de Los Cármenes, aunque generó poco peligro, más allá de una oportunidad de Fer Niño dentro del área que salvó Oscar in extremis. Por parte de los rojiblancos, realizaron leves intentos Arnaiz y Alcaraz sin suponer una amenaza para Cantero.

El bajo ritmo de circulación de ambos conjuntos probablemente provocó más de un bostezo en Los Cármenes. Ningún equipo se atrevía a asumir riesgos en un partido sin dominador alguno, algo especialmente llamativo por parte de un Burgos que se juega entrar al play-off de ascenso y priorizó no cometer errores. No obstante, fue el Granada quien acabó mejor la primera mitad con varias llegadas en los últimos minutos. Pablo Sáenz tuvo la más clara con un venenoso ‘latigazo’ que se quedó cerca de hallar la escuadra.

Los sustos en la zaga nazarí también protagonizaron el tramo de la antesala del descanso. Primero fue Juanjo Flores, ubicado hoy en el perfil izquierdo de la pareja de centrales, quien acusó problemas físicos justo después de haber realizado una gran conducción con la que llegó a plantarse en el pico del área. El canterano sevillano terminó completando el partido, si bien hay que poner en duda su disponibilidad para los últimos partidos del Granada en la presente campaña. Justo antes de levantarse el ‘cartelón’ anunciando el descuento, fue Oscar quien acusó contratiempos. Se levantó al poco tiempo de tirarse al césped, pero completó la primera parte con visibles dificultades.

El central ghanés fue sustituido en el intermedio por Bambo Diaby, mientras que Flores continuó jugando con una venda en su pierna derecha. La lenta circulación de juego siguió predominando también en la segunda parte, el típico partido en el que cualquier jugada aislada decide el reparto de puntos. Con el paso de los minutos, el Burgos, con mucho más en juego, dio un paso adelante en busca de estrenar el marcador. El combinado visitante aprovechó las constantes imprecisiones del Granada para instalarse en campo rival. Los pupilos de Ramis acumularon varias llegadas, aunque tan solo intimidaron a Astralaga en dicho tramo con un remate de cabeza de Mollejo en una posición de fuera de juego donde hubiera sido necesaria la ayuda del VAR en caso de haber anotado.

Vista la situación, Pacheta agitó el árbol dando entrada a Rodelas y Sola por Petit y Pablo Sáenz, desplazando a Arnaiz al carril central. El extremo donostiarra tardó poco en ver una cartulina amarilla que acarrea sanción. Lo mismo le ocurrió a Alcaraz, que vio la décima tarjeta de la campaña y tampoco estará en Miranda de Ebro. En un partido con muy pocas ocasiones, Pacheta cambió a Casadesús por Diallo, moviendo a Hormigo al lateral derecho, una nueva posición desbloqueada para el polivalente futbolista sevillano.

A falta de 15 minutos para el final, el guion del partido dio un giro de 180 grados para dar lugar a numerosas ocasiones. Primero la tuvo el Burgos. Tras una evitable pérdida de Rodelas, Mollejo mandó el esférico por encima de la portería en una oportunidad a portería vacía que el extremo tardará en olvidar. El Granada se salvó de milagro y, acto seguido, con la entrada de Trigueros entre medias, trató de aprovechar la buena suerte para intentar asentar un KO técnico en forma de gol. Arnaiz sacó a relucir su velocidad y su gran disparo estrellando contra el larguero un potente disparo con la zurda que hará vibrar la portería de Los Cármenes durante semanas. También tuvo el gol en sus botas Álex Sola con una volea que impactó contra el lateral de la red.

Los problemas físicos de Flores regresaron en el minuto 84, aunque, sin más cambios restantes, aguantó como bien pudo hasta el pitido final. Arnaiz volvió a disponer de una ocasión muy clara. Sola protagonizó una gran jugada, como las que acostumbraba a realizar cada fin de semana en la primera vuelta, y dejó al talaverano en un mano a mano que ejecutó algo forzado y volvió a estampar contra la madera, aunque la jugada quedó invalidada por posición antirreglamentaria.  Tanto el Burgos como el Granada perdonaron el tan ansiado gol.

Cuando todo apuntaba a un empate ‘gafas’, tuvo lugar la acción determinante del encuentro. El reloj acababa de mostrar el minuto 90:00 cuando Mateo Mejía se lanzó a la carrera con un cojo Flores como último hombre. Astralaga, incomprensiblemente, optó por abandonar su guarida para protagonizar una pésima salida. El guardameta llegó a tocar el balón tan solo gracias a un empujón de Flores que desestabilizó al futbolista blanquinegro, pero su intento de despeje se convirtió en un regalo para David González, quien no se pensó dos veces el disparo con la zurda para darle la victoria a su equipo. La afición granadinista, incrédula, se llevó las manos a la cabeza ante tal acción.

Aun así, el Granada bien pudo empatar en el descuento. Tras un córner favorable a los nazaríes, Cantero no acertó a la hora de blocar el balón y este le cayó a un Sergio Ruiz que chutó a bocajarro, propiciando una espectacular salvada del central Grego Sierra bajo palos que vale tanto como el gol David González. Sin más oportunidades para los rojiblancos, el colegiado decretó la conclusión del encuentro con un partido que mantiene vivo al Burgos en la pelea por entrar al play-off de ascenso. El Granada, con los deberes hechos, piensa más en junio que en mayo.