24 abril, 2024

EL DIARIO DEPORTES

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La Copa del Rey o el primer paso de un largo punto de inflexión

La Copa volvió a Almería con un sabor dulce. Tras el despropósito firmado en la pasada edición ante el Arenteiro de Primera RFEF, el equipo de Garitano finalizó el duelo ante el CD Talavera (0-2) con solvencia. Un encuentro que a priori diría muy poco para un equipo de Primera División, pero que en las circunstancias actuales se convierte en un bálsamo de tranquilidad para una plantilla hundida en el aspecto psicológico. Y es que pulverizar un lastre de más de cinco meses sin ganar en partido oficial tiene que aliviar, aunque sea parcialmente, la ansiedad de que cuando el colegiado pite el final del encuentro, puedas mirar el marcador y comprobar que has ganado dejando tu portería a cero.

Para que quede claro, el partido de ayer no devuelve la ilusión al respetable almeriense, ni incita mucho menos a que se puede repetir el resultado de ayer el próximo domingo Vitoria. Lo que sí espanta es la sensación previa al encuentro que invitaba a pensar que, dadas las circunstancias del equipo, se podría repetir un nuevo ridículo ante un rival que juega en categorías inferiores. Garitano tenía dos opciones para plantear el partido copero: tirar la competición a la basura y centrarse en liga, o foguear a los menos habituales para poder ganerar alternativas que reviertan la situación liguera. Por suerte, la segunda opción también se impuso y el equipo tendrá una nueva oportunidad de hacer pruebas en el torneo del KO.

Gaizka Garitano sabe mejor que nadie que hay varios futbolistas que necesitan cuajar buenas actuaciones para recuperar progresivamente la confianza y acercarse al nivel que motivó que la UD Almería apostase por ellos. Empezando por Maximiano, el luso tuvo un partido tranquilo y se mostró certero a la hora de despejar los dos remates locales entre palos. Los laterales y la delantera son las posiciones más mermadas en cuanto a efectivos disponibles, lo que derivó en el cambio de Álex Pozo a jugar a pie cambiado y a Houboulang Mendes a ocupar el carril derecho. La segunda parte ante la UD Las Palmas y el encuentro copero del guineano, donde cortó todas las internadas del ataque talaverano, deberían ser motivo sufiente para confiarle la titularidad ante el Alavés.

Motivos para creer

Édgar, que regresaba tras lesión y encadenaba una serie de actuaciones mejorables, y Kaiky, que sacó un gol bajo palos, cumplieron con su objetivo, aunque el español sigue mostrando su debilidad en los balones laterales y precipitaciones en el marcaje a sus rivales. El aspecto negativo de la noche lo firmó César Montes, quien sustituyó en el 84′ a Melero. Ocho minutos después, abandonaba el terreno de juego tras ver dos amarillas tan rigurosas como innecesarias. El mexicano, que no jugará la siguiente ronda copera, está a años luz del nivel que demostró en el Espanyol y su equipo necesita cuanto antes la mejor versión de uno de los futbolistas más caros de la historia del equipo.

Las notas más positivas son para Ramazani y Marezi, que mojaron. El extremo belga volvió a ver portería por segunda vez en cuatro días y el ariete del filial demostró que puede ser la referencia del equipo si su técnico lo considera. Sergio Arribas también dejó detalles positivos. La perla almeriense le regaló el tanto a Marezi cuando tenía opción clara de remate, teniendo en cuenta que la toma de decisiones es una de sus facetas a mejorar. Pero lo más importante de la noche es que volvieron las fotos de vestuario, sinónimo de victoria.

El resultado de ayer puede ser más importante de lo que parece. En el fútbol hay aspectos que no se ven o no se tienen en cuenta. La confianza y la faceta psicológica son determinantes para que los futbolistas puedan demostrar con hechos por qué la UD Almería apostó por ellos. Esto era lo que quería Garitano, lograr la primera victoria de la temporada. No son tres puntos, pero si una victoria que puede significar el primer paso en un largo punto inflexión que tendrá que atravesar el vestuario si quiere firmar la permanencia en mayo. El propio míster lo ha dejado claro en varias ocasiones en sala de prensa: este proceso de cambio necesitará de varias semanas o incluso meses. Pero mientras haya vida y motivos en los que creer, hay esperanza.